El alcohol es una sustancia inmersa en nuestra sociedad. Parece obvio que cuando hay una celebración, un evento, o cualquier reunión fuera de lo cotidiano la presencia del alcohol ha de ser de obligatorio cumplimiento. Lejos de querer juzgar esta situación, entendemos que es lógico entonces que sea la primera sustancia psicoactiva por la que se consulta en las unidades de conductas adictivas.

Pero, ¿el alcohol es una droga?

Para entenderlo, deberemos saber qué es una droga. Una droga es cualquier sustancia que administrada en una persona produzca efectos a nivel del sistema nervioso central y que a medio o largo plazo sea susceptible de originar una dependencia.

Por lo tanto, sí, el alcohol es una droga. Es una droga que además es legal. Ello hace que esté más disponible para cualquier persona, pues cualquiera tenemos accesibilidad a ingerir alcohol.

Es una sustancia que deprime el sistema nervioso central, ello quiere decir que “relaja” nuestro organismo, aunque ello no implique necesariamente una percepción de un estado de relajación al tomarlo. Es además una droga potencialmente mortal, pues a dosis altas puede producir la muerte.

Por otro lado, esta es la droga que más enfermedades orgánicas produce (además de adicción), pues afecta a todos los órganos del cuerpo. Una persona con dependencia además puede verse afectada en los casos más graves (y más usuales de lo que nos gustaría), con un síndrome asociado que produce entre otras cosas debilidad muscular, pérdida de la audición, depresión, amnesia, incapacidad para caminar correctamente… Este es el síndrome de Korsakoff.

Pero, ¿cuándo estamos ingiriendo más alcohol del que deberíamos?

Para saberlo, debemos entender qué es una UBE (Unidad de Bebida Estándar). La OMS (Organización Mundial de la Salud) concretó la medida de la UBE para unificar criterios. Una UBE vendría a ser entre 8 y 13 gramos de alcohol puro (es decir, una cerveza pequeña, una copita de vino, medio cubata, un chupito, más o menos).

Las mujeres deberían beber entonces menos de 2 UBEs al día (14 UBEs a la semana) y los hombres menos de 3UBEs al día (menos de 21 UBEs a la semana). Todo consumo que exceda de estos índices es un consumo de riesgo que multiplica la probabilidad de padecer enfermedades relacionadas con el alcohol, entre ellas adicción. Además, se recomienda descansar dos días a la semana sin consumir nada de alcohol, y se ha de tener en cuenta que las cantidades recomendadas de alcohol por la OMS no son acumulables, por lo que no se puede beber en un día lo que no se haya bebido en el resto.

¿Qué pasa si me excedo de este índice de consumo de alcohol?

Es posible que estés desarrollando un problema cuando pierdes el control en la ingesta de alcohol, por lo que te recomendamos leas este apartado de nuestra web e identifiques si podrías estar pasando por un proceso adictivo.

¿Qué pasa si creo que alguien puede tener un problema con el consumo de alcohol?

Si has identificado que alguien podría tener un problema con el consumo de alcohol te recomendamos que leas este artículo del blog donde explicamos qué indicios podrían hacerte pensar que alguien a quien quieres puede estar sufriendo.

María Cortes Martínez García.

CV012790. Psicóloga General Sanitaria.

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